Comités ciudadanos de la Ciudad de México: ¿cómo ayudar a mejorar tu colonia?

Los habitantes de la Ciudad de México tienen muchos asuntos sobre los cuales quejarse. Dependiendo de la zona, los capitalinos sufren por los problemas de iluminación, desabasto de agua, seguridad, baches, entre muchos otros más. Y pese a que quejarse puede resultar catártico y los libera, también existen posibilidades reales de modificar el entorno.

En agosto de 2016 se celebrarán elecciones para conformar los nuevos comités vecinales, quienes ocuparán el cargo durante tres años. El Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) es el encargado de organizar las elecciones de los comités. Una vez constituido el comité ciudadano, el IEDF capacita a los integrantes con el fin de mejorar las formas de comunicación, así como asesorar a los integrantes del comité.

Cada colonia en la Ciudad de México tiene un comité ciudadano conformado por nueve miembros y tiene la función de promover la participación ciudadana en la toma de decisiones que tengan que ver con la comunidad.

En el caso de Mario Rodríguez, integrante del Comité Ciudadano de Roma Norte, este trabajo lo hace por el reconocimiento de autoridades y vecinos. “Cuando hacemos ver a otro vecino que podemos hacer cosas de otra forma y que podemos dejar de quejarnos”.

La fórmula de este comité comenzó con el proyecto ciudadano Salvemos la Roma. “Hace 4 años había problemas en la colonia y no había unión vecinal, y pensé no soy el único loco en querer poner orden en la colonia, no dejar todo en manos del gobierno”, recuerda.

“No somos políticos, pero somos profesionistas. Los ciudadanos concursamos con nueve planillas, y ganamos con ciudadanos. Siempre apuntamos a la propuesta, no a la protesta. Somos de los comités más reconocidos, y el gobierno sabe que somos ciudadanos activos”, explica.

Marco legal de los comités ciudadanos de la CDMX

Los comités ciudadanos en la Ciudad de México se rigen por la Ley de Participación Ciudadana de 2010. Esta ley hizo posible la elaboración de una cartografía de colonias y pueblos originarios, algo que no existía anteriormente.

En la realidad, los comités ciudadanos tienen muy poca participación ciudadana. Omar García, coordinador interno del Comité Ciudadano de la colonia Nápoles explica: “Falta mucho lo que es la publicidad. A tres meses que termine mi gestión falta mucha difusión. Desgraciada o afortunadamente la gente está muy involucrada en sus asuntos. (…) En la Nápoles hemos usado las redes sociales: comité de vecinos Nápoles. Rescatamos la información para tener una interacción, porque entre el ciudadano y el gobierno hay un problema de desconfianza. Tratamos de trabajar con ellos y de involucrarlos.”

¿Qué es y para qué sirve un comité ciudadano?

La Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal establece los derechos que como ciudadanos tenemos para participar en las decisiones de la comunidad. Esta toma de decisiones se realiza a través de asambleas convocadas por los comités ciudadanos.

La participación de los integrantes de los comités es solamente simbólica. Es decir, no reciben ningún apoyo económico. Los comités se crearon con el fin de fomentar la vida en comunidad y ser intermediarios de entre las autoridades y los ciudadanos.

Los comités se subdividen en las siguientes coordinaciones:
1. Coordinación interna, seguridad ciudadana y prevención del delito;
2. Desarrollo social, educación y prevención de las adicciones;
3. Desarrollo sustentable y medio ambiente;
4. Presupuesto y planeación participativa;
5. Desarrollo económico y empleo;
6. Desarrollo, movilidad y servicios urbanos;
7. Capacitación y formación ciudadana, comunicación y cultura cívica;
8. Fomento a los derechos humanos;
9. Fomento a la transparencia y acceso a la información y
10. Equidad de género

Para Mario Rodríguez (comité ciudadano Roma Norte) este marco legal ha sido tortuoso.

“Somos un ejemplo de cómo hacer las cosas más allá de lo que dice la ley. Es un trabajo honorario, sin honorarios”, explica. “Sabemos que otros comités si les pagaron o les dieron despensas a través de la delegación. Luego viene lo que te da el IEDF: pritt, hojas, cutters, engrapadoras, pero es difícil usar esos recursos para realmente conseguir algo”.

“Te obligan a tener una asamblea cuando es muy difícil tener participación. Nos dimos cuenta con lo de Chapultepec. Y algo tienen que hacer para cambiar. Hemos pensado que el IEDF tiene que hacer una campaña para que eso suceda. Nos gustaría que los comités fueran ciudadanos. Nadie tiene tiempo, todo el mundo se queja, pero cuando hay que ir a una asamblea la gente no está. Hemos apostado más por el diálogo.”

¿Cómo funciona?

La elección de los comités ciudadanos se realiza a través de votaciones abiertas por parte de los habitantes de cada comunidad. La jornada electoral se realiza el primer domingo del mes de agosto. Una vez electos, los comités inician sus funciones el primero de octubre del año en el que se celebró la elección.

Cada fórmula que apliqué para ser parte del comité ciudadano deberá estar conformada por 5 ciudadanos, cuyas funciones serán: un presidente, un secretario, y tres vocales. Entre los integrantes al menos uno deberá ser joven.

La participación en estos comités es apartidista, aunque de acuerdo con la experiencia del comité ciudadano de la Nápoles, “tú al ser miembro, no puedes ser servidor público, no puedes ser asociado o miembro de un partido político. Lo único que te piden es firmar una carta de buena voluntad, no tengo antecedentes sociales, mi causa es ciudadana. Hay gente que está por encargo de los partidos políticos, es inevitable.”

También en el caso de la colonia Roma esta situación abiertamente política prevalece:
“Muchas de las planillas esta cooptadas por partidos políticos u otros grupos con intereses específicos. Que no corresponden a ser ciudadanos. A nosotros nos decían que veníamos del PRD, mentira. Nosotros trabajamos por el beneficio de nuestra comunidad”

Los ciudadanos en el comité permanecerán en el cargo durante tres años, y no tienen posibilidad de reelección. La plantilla ganadora ocupa cinco puestos en el comité, y los cuatro lugares restantes se ocupan de la siguiente manera: dos lugares a la fórmula que quede en segundo lugar y un lugar respectivamente al tercer y cuarto lugar en elecciones, con el fin de garantizar la pluralidad dentro de los comités.

Para participar los únicos requisitos son: ser ciudadano de la Ciudad de México, contar con credencial para votar vigente y ser parte de la comunidad desde hace más de 6 meses.

Los instrumentos de colaboración ciudadana son la vía para colaborar con las dependencias o delegaciones de la administración pública.

Toda solicitud de colaboración se debe presentar por escrito y firmada por los ciudadanos solicitantes. Esta es la única forma de mejorar y cambiar el sentido de comunidad en el que se vive la ciudad de México.

La autoridad tendrá un plazo no mayor a 15 días naturales para aceptar, rechazar o proponer cambios respecto de la propuesta y la respuesta deberá estar argumentada por las autoridades correspondientes, sea aprobada o desaprobada.

La ciudadanía tiene derecho a recibir cuentas. En este caso las autoridades locales rendirán informes por lo menos una vez al año, para efectos de evaluación sobre su desempeño.

En caso de que el comité falle en el ejercicio de sus funciones, se debe acudir al Coordinador Interno. En caso de que el presupuesto participativo no sea aplicado en las necesidades de la comunidad (estas decisiones estarán sujetas a consultas ciudadanas) los integrantes de los órganos de representación ciudadana deberán acudir a las Comisiones de Participación Ciudadana, Presupuesto y Cuenta Pública y Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda.

Participación ciudadana

Las asambleas ciudadanas son públicas y abiertas y se integran por los habitantes de la colonia. De acuerdo con el artículo 81 de dicha ley, en cada colonia habrá una asamblea ciudadana, que se reúne a través de la convocatoria elaborada por el comité ciudadano, al menos cada tres meses.

A pesar de que la participación ciudadana es algo que nos compete a todos la realidad apunta hacia otro panorama en el caso de la colonia Nápoles “De las 14,000 personas que somos, han asistido un máximo de 50 a 100 personas. En discusiones como la del Poliforum, o sobre los parquímetros. De otra forma asisten entre 7 a 10 personas a las asambleas.

 En la delegación Benito Juárez, resulta que por ejemplo, cuando invitas a la gente a participar te dicen: ¿va a haber algo de comer? Porque si no hay, no voy. Nosotros nos hemos apoyado en twitter, en Facebook, en mantas, en pasar la información de voz a voz, y así es como nos hemos movido.”

En estas asambleas ciudadanas se aprobarán las propuestas presentadas, que tendrá incidencia en el gasto del presupuesto participativo (que corresponde al 3% del presupuesto anual de las Delegaciones de la CDMX) y que podrán utilizarse en obras, servicios, equipamiento, infraestructura urbana, prevención del delito, gastos que beneficien las actividades recreativas, deportivas y culturales de la comunidad.

Todos los habitantes tienen derecho a proponer, en palabras de Mario Rodríguez: “tenemos 3% del presupuesto delegacional. Pero cualquier persona de la colonia puede proponer en que gastarlo. Nosotros hemos abogado por la recuperación de espacios, y todo esto se consigue a través del diálogo”.

Como habitantes de esta ciudad tenemos derecho a proponer acuerdos en la asamblea ciudadana y al comité ciudadano, esto es un vínculo para establecer un diálogo con la Jefatura de Gobierno, y se realiza a través de audiencias públicas.

Tenemos el derecho y la obligación a estar informados respecto de las leyes y decretos, así como toda acción de gobierno de interés público.

Presentar quejas y denuncias por malos servicios públicos o irregularidades en los servidores públicos. Pero lo más importante es emitir opiniones y formular propuestas para la solución de problemas de interés público para el mejoramiento de las normas que regulan las relaciones en la comunidad.

 

 

Texto: Mariana Mata

Gráficos: Carmen Carro

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