Trump, ¿una amenaza a las remesas para vivienda en México?

Bajo la promesa de utilizar las remesas para pagar un muro en la frontera con México, el magnate neoyorquino Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos, lo que ha generado incertidumbre para todos los sectores de la economía que dependen del envío de recursos del extranjero, incluido el de vivienda.

De acuerdo con el “Anuario Migración y Remesas 2016” del gobierno federal, el 23% de las remesas que envían mexicanos desde Estados Unidos se destina al pago o construcción de vivienda, sólo por debajo de vestido/comida y el pago de deudas.

México es la principal economía receptora de remesas procedentes de Estados Unidos, seguida de China, India, Filipinas y Vietnam. De enero a septiembre de 2016, el país recibió 20,046 millones de dólares en remesas; 7.6% más que los 18,620 reportados en el mismo periodo de 2015, según el Banco de México.

“En caso de que las remesas que envían los mexicanos desde Estados Unidos a sus connacionales sean afectadas por las medidas de proteccionismo comercial y migración en esta nueva etapa bilateral, existe un elevado riesgo e incertidumbre que impactará al sector vivienda”, aseguró Leonardo González, analista de Real Estate del portal inmobiliario Propiedades.com.

El estudio “Migración Latinoamericana, remesas e inclusión financiera”, del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), revela que un inmigrante mexicano en Estados Unidos destina 12.8% de sus ingresos a sus parientes en su país de origen. Es decir, cada mes manda un promedio de 335 dólares de un total de 2,620.

“Generalmente, las remesas van hacia una clase baja a la que le costaba obtener buenos ingresos en México o que aspiraba al sueño americano, estos ingresos se destinan para que las familias puedan mejorar sus condiciones y bienestar. Por lo que vivienda, alimentación y transporte son los sectores que más se afectarían”, dijo Jesús Valdés, académico del Departamento de Estudios Empresariales, de la Universidad Iberoamericana.

Además, 70% de los migrantes ayuda a la manutención total o parcial de dos o tres personas, según el reporte de CEMLA publicado en octubre pasado.

Actualmente, el gobierno mexicano permite a personas que viven en Estados Unidos tramitar un crédito hipotecario en el país, el cual está respaldado por instituciones nacionales y se tramita en pesos.

Según el CEMLA, en 8 años, de 2007 a 2015, la población de connacionales en el país vecino del norte aumentó 6.6 millones. De ellos, 45.4% cuenta con vivienda propia y 63% está hipotecada.

“En Estados Unidos, la participación de mexicanos en hipotecas es notable”, dijo González.

Tras el triunfo de Trump, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, reconoció la posibilidad de que el nuevo gobierno bloquee el envío de recursos.

“No se puede descartar que existan nuevas restricciones a las transferencias de recursos si uno no demuestra que son recursos obtenidos legalmente”, dijo Carstens en una entrevista radiofónica.

“Las remesas están altamente ligadas al gasto de vivienda e hipotecas de los hogares receptores. Por lo que una contracción tendría fuertes implicaciones en la fortaleza del sector, lo que podría generar un menor gasto en vivienda, menor inversión en activos residenciales y sobre todo un menor grado de bienestar de los hogares receptores”, explicó González, de Propiedades.com.

La entidad más beneficiada por las remesas en México es Michoacán, que recibió 2,022 millones de dólares en los primeros 9 meses de 2016. Le siguen Jalisco, con 1,869 millones de dólares, y Guanajuato, con 1,801, según los datos de Banxico.

Valdés, académico de la Universidad Iberoamericana, detalló los posibles escenarios del sector vivienda tras la victoria del empresario. En el corto plazo podría haber un regreso de familias a su país de origen, luego del anuncio del presidente electo de deportar a 3 millones de personas.

Ante una baja de remesas, se generará una mayor dependencia del mercado local, agregó. Con esto, es necesario que el gobierno mexicano ponga en marcha las herramientas y los programas para ampliar la industria local, recomendó Valdés.

 

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